PRÓLOGO
La actual Provincia de Misiones conservó uno de los
nombres asignados al territorio de las misiones guaraníes durante la época española, creadas en parte del área
de la Provincia Jesuítica del Paraguay. El devenir de la historia hizo que solo
unas pocas ruinas de piedra enlacen, en lo físico, la Misiones de hoy con la
antigua. Las vicisitudes sufridas por los pueblos aborígenes reunidos por los
jesuitas, luego de la expulsión de estos en 1767/68, determinaron el
desplazamiento de los nativos hacia el sur y oeste, dejando vacías tierras
ancestrales, asiento de la conjunción de su cultura con la occidental, mixturada
con sapiencia por los ignacianos.
Durante el siglo XIX, Misiones volvió a empezar
desde la nada, llenando con otra gente y distinta expresión social, lo que
otrora fue el espacio de comunidades aborígenes asociadas a las misiones.
Asistieron a este renacer, criollos de países limítrofes y del interior
argentino, inmigrantes del más diverso origen y tribus nómades al margen de las
que, en su momento, aceptaron la autoridad y enseñanza de los Padres. Esta
conformación interactuó y evolucionó sin mayores variantes hasta bien entrado
el siglo XX, teniendo como trasfondo la lucha contra los elementos de la
Naturaleza y la domesticación del monte telúrico, con extremos propios de la
ambición del ser humano, que llevaron a su casi completa destrucción.
La dinámica de la vida bajo la necesidad imperiosa
del desarrollo económico y social, generó historias individuales y grupales
cuyo contexto ya no existe. La impenetrabilidad y misterio de la selva, el
transporte fluvial de pasajeros a lo largo de la costa misionera, la
explotación de yerbales silvestres, las jangadas infinitas, los caminos
troncales intransitables, la escasez de comunicaciones rápidas, entre otras
manifestaciones de un período histórico cercano, son realidades válidas para nuestra
caracterización como entidad socio-política en el concierto de provincias
argentinas. Este pretérito reciente, aunque no posea la pátina de antigüedad de
las misiones jesuíticas, contribuye en significativo porcentaje, a la
configuración de nuestra identidad misionera, comprensiva de pasado, presente y
futuro. En este marco se desenvuelve la presente novela, ficción en cuanto tal,
pero que utiliza con licencia literaria, referencias socio-culturales
auténticas para ubicar a los personajes y a la propia trama. Ojalá resulte
interesante para el lector.-
EL
AUTOR ©carlosmanuelfreaza
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